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Longevidad y Biohacking · 09/10/2026 · 6 min de lectura

¿Qué es la mitofagia y cómo podemos activarla?

La mitofagia es el proceso natural mediante el cual las células identifican y reciclan las mitocondrias dañadas. Descubre cómo funciona y qué estrategias se investigan para favorecer la renovación mitocondrial.

Las mitocondrias son conocidas como las centrales energéticas de las células. Pero para mantener su funcionamiento, el organismo necesita algo más que producir energía: también debe identificar, retirar y reciclar las mitocondrias que ya no funcionan correctamente. Este proceso se llama mitofagia y forma parte del mantenimiento de la salud celular.

La investigación sobre la mitofagia está despertando interés en áreas como el metabolismo, el rendimiento físico y la longevidad saludable. ¿Podemos favorecer este mecanismo mediante nuestros hábitos, la nutrición, los suplementos o determinadas tecnologías de bienestar?

¿Qué es la mitofagia y por qué importa?

La mitofagia es una forma especializada de autofagia (el sistema mediante el cual las células degradan y reciclan componentes que necesitan renovar). En este caso, el objetivo son las mitocondrias dañadas o que ya no cumplen adecuadamente su función.

El proceso funciona como un sistema de control de calidad:

  1. Identificación: la célula detecta una mitocondria que presenta señales de daño.
  2. Aislamiento: la rodea con una membrana que forma una estructura llamada autofagosoma.
  3. Reciclaje: el autofagosoma se fusiona con un lisosoma, una estructura celular que descompone sus componentes.
  4. Reutilización: parte de los materiales obtenidos puede aprovecharse para construir nuevas estructuras celulares.

La mitofagia trabaja junto con la biogénesis mitocondrial, es decir, la formación de nuevas mitocondrias. Ambos procesos ayudan a mantener una población mitocondrial funcional. No se trata simplemente de eliminar mitocondrias, sino de equilibrar renovación, reciclaje y producción.

¿Cómo podemos favorecer la mitofagia?

No existe un único método que active la mitofagia de manera óptima en todas las personas y tejidos. Sin embargo, varias estrategias influyen en las señales celulares relacionadas con este proceso.

1. Ejercicio físico: una de las estrategias principales

Durante el ejercicio, los músculos aumentan su demanda energética. Este estímulo activa distintas vías de adaptación que regulan la función y la renovación mitocondrial.

El entrenamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza aportan beneficios complementarios: mejoran la capacidad física y contribuyen al mantenimiento muscular. La investigación relaciona el ejercicio con la regulación de la mitofagia, aunque la respuesta depende del tipo de entrenamiento, su intensidad y el estado del organismo.

Qué hacer: combinar actividad aeróbica regular con al menos dos sesiones semanales de fuerza, aumentando la carga progresivamente y reservando tiempo para recuperarse.

No es necesario entrenar hasta el agotamiento. El objetivo es proporcionar un estímulo repetido que permita al organismo adaptarse.

2. Nutrición y ayuno intermitente: señales metabólicas de renovación

La disponibilidad de nutrientes influye en las vías celulares que regulan la autofagia y la mitofagia. Durante el ayuno, por ejemplo, cambia la señalización metabólica relacionada con la disponibilidad de energía.

Sin embargo, activar señales de autofagia no significa necesariamente que la mitofagia haya aumentado de forma beneficiosa en todos los tejidos. La respuesta varía según el tejido, la edad, la actividad física y el estado nutricional.

En la práctica, la primera medida es mantener una alimentación variada y suficiente, con proteínas adecuadas, verduras, legumbres, fruta, cereales integrales y grasas de calidad.

El ayuno intermitente alterna periodos de alimentación y ayuno, modificando señales metabólicas relacionadas con la autofagia y la renovación celular. Existen diferentes métodos, como el ayuno nocturno 12:12, el 14:10 y el 16:8. También se estudian protocolos como el 5:2 y el ayuno en días alternos.

3. Urolitina A: un suplemento interesante para la salud mitocondrial

La urolitina A es un compuesto que ciertas bacterias intestinales producen a partir de sustancias presentes en alimentos como las granadas y algunas nueces. No todas las personas la producen en la misma cantidad, ya que depende de la microbiota intestinal.

Es uno de los compuestos más estudiados por su relación con la mitofagia. En un ensayo clínico con adultos de mediana edad, cuatro meses de suplementación se asociaron con mejoras en determinadas medidas de fuerza y resistencia muscular, además de cambios en biomarcadores relacionados con la función mitocondrial.

4. ¿Pueden las tecnologías de bienestar estimular la mitofagia?

La hipoxia intermitente y el entrenamiento hipóxico-hiperóxico (IHHT) utilizan ciclos controlados de menor y mayor disponibilidad de oxígeno para estimular mecanismos de adaptación celular. Estas señales están relacionadas con la regulación del metabolismo y la función mitocondrial; los estudios experimentales también exploran su relación con la mitofagia.

La fotobiomodulación, mediante luz roja e infrarroja cercana, se estudia por su capacidad para modular la actividad mitocondrial y las respuestas celulares. Otras líneas de investigación incluyen la sauna y la exposición al calor, el ejercicio físico y las estrategias que influyen en las vías de autofagia y reciclaje celular.

También se estudian la exposición al calor y la sauna, que pueden activar proteínas de respuesta al estrés y mecanismos de adaptación celular. Una revisión reciente sobre adaptación térmica analiza cómo estos estímulos podrían influir en la renovación mitocondrial, incluida la mitofagia, aunque los resultados dependen del modelo estudiado.

La crioterapia de cuerpo entero en criosaunas también se investiga por sus efectos sobre la respuesta al frío, la inflamación y el metabolismo. La exposición breve a temperaturas muy bajas activa mecanismos de adaptación al estrés térmico, y se estudia si estas respuestas pueden influir en la función mitocondrial y las vías de reciclaje celular. Es una línea de investigación complementaria, aunque la relación directa entre criosaunas y activación de la mitofagia todavía no está establecida en humanos.

¿Cuál es la mejor estrategia para empezar?

Si quieres cuidar la salud mitocondrial, empieza por lo que puedes incorporar de forma constante:

  • Entrenamiento: combina fuerza y actividad aeróbica.
  • Alimentación: prioriza alimentos variados y suficientes nutrientes.
  • Recuperación: respeta el sueño y alterna estímulo con descanso.
  • Suplementación: estudia opciones como la urolitina A con criterio, sin sustituir los hábitos básicos.
  • Tecnologías: valora la evidencia específica de cada procedimiento, sin confundir mecanismos prometedores con resultados clínicos demostrados.

La mitofagia no es un interruptor que debamos mantener siempre encendido. Es un proceso dinámico de control de calidad que trabaja junto con la producción de nuevas mitocondrias. Cuidar las mitocondrias significa favorecer su funcionamiento, renovación y adaptación. La estrategia más razonable combina hábitos sostenibles con una visión científica de las nuevas intervenciones.

Fuentes científicas

  1. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. pmc.ncbi.nlm.nih.gov