Cuando pensamos en la luz solar, normalmente pensamos en lo que vemos: un cielo iluminado, colores y luz blanca. Sin embargo, la radiación que llega del Sol contiene mucho más que la parte visible para nuestros ojos.
La luz solar está formada por radiación electromagnética de diferentes longitudes de onda. Algunas podemos verlas y otras son completamente invisibles para nosotros. Entre ellas se encuentran la radiación ultravioleta (UV), la luz visible y la radiación infrarroja (IR). NASA Science
1. ¿Qué contiene la luz solar?
La luz visible ocupa aproximadamente el intervalo de 400 a 700 nanómetros (nm). Dentro de este rango encontramos los colores que percibimos: desde el violeta y el azul hasta el verde, amarillo, naranja y rojo.
Pero el espectro solar continúa más allá de lo que puede detectar nuestro ojo:
Ultravioleta (UV) → Violeta → Azul → Verde → Amarillo → Naranja → Rojo → Infrarrojo (IR)
La radiación ultravioleta tiene longitudes de onda más cortas que la luz visible y, por tanto, mayor energía por fotón. En el otro extremo se encuentra la radiación infrarroja, con longitudes de onda más largas.
Así que cuando estamos al aire libre durante el día, no estamos expuestos únicamente a «luz» en el sentido habitual. Nuestro organismo recibe simultáneamente diferentes partes del espectro solar.
NASA — Solar Radiation and Climate Experiment

2. ¿Qué es la luz infrarroja?
La radiación infrarroja es una parte del espectro electromagnético situada justo después del rojo visible. No podemos verla con nuestros ojos, pero sí podemos percibir una parte de ella indirectamente como calor.
El infrarrojo abarca un intervalo muy amplio de longitudes de onda. Dependiendo de la clasificación utilizada, se divide en diferentes regiones:
- Infrarrojo cercano (NIR): próximo a la luz visible.
- Infrarrojo medio (MIR).
- Infrarrojo lejano (FIR).
Esta distinción es importante porque no todo el infrarrojo se comporta de la misma manera cuando interactúa con el organismo.
El infrarrojo cercano, por ejemplo, tiene longitudes de onda aproximadamente entre 700 y 1.400 nm en muchas clasificaciones utilizadas en fotobiología. Al estar próximo a la luz roja, es especialmente relevante en la investigación sobre cómo determinadas longitudes de onda pueden interactuar con los tejidos biológicos. PubMed
Una de las características que hace interesante al infrarrojo cercano es su capacidad para atravesar los tejidos con mayor profundidad que la luz visible de menor longitud de onda. La profundidad real depende de la longitud de onda, la intensidad y las características del tejido.
3. ¿Por qué nos interesan la luz roja y el infrarrojo cercano?
La luz roja y el infrarrojo cercano ocupan una zona relativamente pequeña del espectro, pero han adquirido una gran importancia en el campo de la fotobiomodulación.
La fotobiomodulación consiste en utilizar determinadas longitudes de onda de luz, normalmente roja y/o infrarroja cercana, para producir una respuesta biológica sin provocar un calentamiento destructivo del tejido. La investigación estudia cómo estos fotones pueden ser absorbidos por componentes celulares y modificar procesos relacionados con la producción de energía y diferentes vías de señalización celular. PubMed
Y aquí aparece una cuestión especialmente interesante: la luz roja y el infrarrojo cercano también forman parte de la luz solar.
Una revisión científica publicada en Ageing Research Reviews planteó precisamente la hipótesis de que algunos efectos asociados a la exposición solar podrían estar relacionados no solo con la vitamina D, sino también con la exposición a las longitudes de onda roja e infrarroja cercana presentes en la luz solar. Los autores señalan que esta posibilidad está respaldada por evidencia experimental y por resultados clínicos preliminares, pero continúa siendo objeto de investigación. PubMed
Esto nos lleva a una pregunta mucho más concreta:
¿Qué ocurre cuando proporcionamos al organismo luz roja o infrarrojo cercano de forma controlada?
Ese es el tema de la fotobiomodulación, una tecnología que permite estudiar de manera mucho más precisa la relación entre luz, células y tejidos.
Para seguir leyendo
En el próximo artículo veremos cómo funciona la fotobiomodulación, qué ocurre cuando la luz roja o el infrarrojo cercano llegan a los tejidos y qué dice actualmente la investigación científica sobre sus posibles aplicaciones.
